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miércoles, 26 de octubre de 2011

Luna llena (En una noche, de luna plena)





En las noches más oscuras, miro al cielo y te busco.

Hay oscuridades en las que no te encuentro,

observo el solitario firmamento,

en este rectángulo ocular. El cual,

por la invención del hombre que dictamina

lo que es justo, no puedo ver más allá.


En cambio

hay noches muy distintas,

como la de hoy.

Son pocas, más por esa razón, aún son más mágicas.


Tú, luna…

En todo tu esplendor,

circulo magnético que me hipnotiza

y mí mirada, no logro apartar.


Con tu luz pura, me llenas de energía,

tú me das vida, me das esperanza.

Me haces recordar que eres la misma de siempre,

y vuela mi imaginación, hasta vellos paisajes,

verdes prados, desiertas playas, infinitos horizontes

y frondosos bosques…


Tus ojos han visto tantas cosas,

cosas que ya son historia,

e historias que no lo son tanto.


Tú, luna,

eres la misma que me alumbraste desde el primer día,

de igual forma que lo aras, hasta la última hora,

mi último suspiro.


Has sido testigo de amores puros y sinceros,

siempre fuiste mi confidente…


¿Recuerdas cuando la injusticia nos separó?

¿Cuándo le dije que mirase a la luna llena, que yo también la estaría mirando?


Nos ayudaste a no sentirnos tan lejanos;

a pesar de todo, sé que lo recuerdas.


De brechas en la distancia,

que con alambres de espinosos

desgarran nuestros corazones,

y en frías noches de invierno, helarse mi corazón

rompiese, como si de un simple trozo de hielo

se tratase.


Pero luna,

las heridas siguen infectadas, aún duelen.

No logro cicatrizarlas, aún sangran

tan solo una canción, un poema

simples ráfagas o pequeñas brisas,

me transportan en “Flash Backs”

A esos momentos en que recuerdo

mí corazón palpitar en dos tiempos.


Luna,

tú recuerdas cuando tumbados en la hierba

te observábamos, prendados de tu hermosura…

Cuerpo contra cuerpo

Labio contra labio

Alma con alma.


Tú bien sabes que jamás volví a ser la misma,

que de tal dolor, ahora cierro puertas por banda,

y si me asomo a ventanas

tan solo está el límite de la curiosidad o la carne,

pues nadie será el,

ni nunca nadie será yo. Y dudo que puedan comprender,

lo que tú luna sabes;

ya que tan solo tú has estado desde siempre.


Luna si tú pudieras hablar, y contar todo aquello que sabes…

Pues eres la lumbre de la oscuridad,

desde tiempos remotos, oscuridades que tanto temía,

y oscuridad en la que hoy me siento protegida,

siempre que pueda gozar

de tu dulce compañía,

tú luna.


Firmado: Neura

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