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lunes, 5 de marzo de 2012

El mar, reflejo de su corazón


En un pequeño pueblo de la costa vivía Mark, un marinero jubilado,

que se dedicaba a otra gran pasión –La pintura-


Durante muchos años, se dedicó a viajar de mar en mar, de océano en océano, conociendo el mundo y sus gentes.

Pero en estos momentos de su vida, pintaba, era lo que de verdad le apetecía hacer, pero sobre todo, porqué en aquel instante era lo más importante que estaba haciendo en su vida.


Después de todo lo que pasó, la vida era una propina, había cambiado su rutina, y su manera de ver este azar, de andar siempre en la cuerda floja. Su única preocupación, era ser “feliz” todo lo que pudiera.


Aquel amanecer impresionante –Mark- cogió su caballete y su maletín de pinturas, un equipaje suficiente para hallar la felicidad; y se dirigió hacia la orilla del mar.


El horizonte estaba azul claro, revoloteando una gaviota…

Y una vez más el mar fue reflejo de su corazón, pues muchas veces, le vio llorar.


Mark cogió la paleta, con un gran abanico de colores y con el pincel como si se tratara de una “batuta” de música, acariciaba los colores y los y los plasmaba en el lienzo.


Blanco, azul, verde, amarillo, rojo, negro, morado…

Un arcoiris de hermosura, belleza y luz, creaban felices imágenes de su vida.

El mar invadía la paleta y el cielo azul, le devolvió su secreto.

En su pensamiento siempre su amada Alma…


Del bolsillo de su chaqueta, sacó una piedra en forma de corazón, entonces recordó, que perdió en el camino lo que más amó…


Mark siempre firmaba sus cuadros con un pequeño corazón.

Los que lo conocían sabían su secreto.

Esa piedra se la regalo –Alma- como prueba de su apasionado amor.

Para Mark, era un verdadero tesoro, era el último regalo que recibió de su esposa, antes de fallecer tras una larga enfermedad.

La vida había sido injusta, le arrebató lo que más amaba.

Los ojos verdes de Mark, se humedecieron.


El sentido de la vida es sentirla intensamente.

Mark, desde su vejez pensaba que, lo que le colmaba, era todo aquello que pudo darle la vida, y también lo que le dio y supo recibir con gozo y felicidad, pero sobre todo, lo que decoraba su espíritu era en todo el amor recibido.


Mark pensaba que la felicidad consistía, en tomar con alegría lo que la vida te ofrecía, y en soltar con la misma alegría, lo que la vida te quita. Por eso en estos momentos pintar, era lo más importante que estaba haciendo en su vida.


Firmada: Jana

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